martes, 3 de noviembre de 2020

 

LÍNEAS DE FUERZA Y DE INTERÉS 

Las líneas de fuerza y de interés están inmersas en la imagen. En este caso siguen nuestra manera natural de leer el texto llevándonos a la parte inferior derecha. 

Líneas de interés 

Se denomina centro de interés al elemento que más destaca, o se quiere destacar, en una fotografía. Este puede ser una persona, un animal, un objeto, un edificio, un monumento…sencillamente, una parte de la escena. 

Siguen nuestra manera de leer un texto y así los elementos adquieren más importancia conforme nos acercamos a la parte inferior derecha, donde se suele colocar el elemento más importante de la imagen. En este caso la línea de interés va desde la cabeza de la mujer que mira el frasco de colonia. 

En esta imagen se puede apreciar que la línea de interés es la roja, ya que está mirando el producto, y la línea de fuerza es la azul, ya que nos permite leer la imagen.

La atención debe estar puesta en la parte más significativa del plano, lo que no impide dos acciones, puedan ocurrir de manera simultánea, o que varias incluso, cientos de figuras aparezcan en un mismo plano. 

Las acciones secundarias deben complementar a la acción relevante de modo que aporten decorado y atmósfera para el desarrollo principal sin competir con él. 

El centro de interés puede estar compuesto por una o más figuras que se integran en un grupo unificado. 

El tratamiento compositivo preferencial hace énfasis en las partes significativas de la imagen. En ocasiones, se puede justificar la presencia de varios centros de interés dispersos (batallas, peleas, pánico colectivo, desastres y otras acciones que impliquen hechos turbadores, desequilibrados o violentos). 

Centro de interés y ángulo de toma 

A distancias cortas es posible, además, una angulación de la cámara más acusada. Si se toma la fotografía desde un punto de vista muy bajo, se da al tema un cierto énfasis, que potencia su posible majestuosidad ya que aparece mucho más grande e importante que con la visión frontal. 

Por el contrario, una visión desde arriba minimiza la importancia del motivo. Si la toma se realiza situando la cámara a derecha o izquierda del motivo, se tiene obviamente una versión distinta, que oculta, modifica o incorpora elementos de la escena. 

La decisión de la distancia entre la cámara y el motivo debe pasar por un detenido estudio de este último, considerando su tamaño y cualidades, y también de la luz ambiental, del entorno y del equipo que se dispone, para optar por una o varias posibilidades de toma.

Formato y centro de interés 

En una fotografía en la que aparezca, por ejemplo, una persona caminando o un coche o motocicleta en movimiento, es más efectivo, por lo general, encuadrar en formato horizontal de manera que quede más espacio por delante del motivo. 

De esta forma se potencia la sensación de desplazamiento y, en su caso, de velocidad. 

Por el contrario, si el motivo tiene ya una forma alargada y vertical, como es el caso de monumentos, edificios, árboles, la mayoría de retratos, etc., el formato vertical de la fotografía es más recomendable. El formato cuadrado está situado entre los antes mencionados y requiere, por tanto, un tratamiento ligeramente diferenciado. No hay que olvidar que el carácter y la capacidad expresiva de una fotografía son potenciados o recortados según la decisión de su autor. Tener en cuenta las diferentes posibilidades que ofrece un tema determina resultados llamativos y espectaculares. La combinación de los diferentes controles de la cámara es también importante para destacar el centro de interés. 

Uso de los controles 

El empleo preciso de los controles de la cámara permite obtener una imagen correctamente expuesta y nítida, y además incidir en el contenido expresivo y creativo de la imagen. 

La habilidad del fotógrafo en el uso de los controles de la cámara le brinda un amplio abanico de posibilidades expresivas a la hora de destacar el centro de interés de su fotografía. 

El obturador, mediante el selector correspondiente, actúa sobre diferentes tiempos o velocidades de exposición. 

Las velocidades de obturación alta permite congelar el movimiento. Las obturaciones lentas recogen el movimiento.

Enfoque Selectivo 

El enfoque selectivo significa dar nitidez solamente a lo que interesa, lo que permite un mayor control sobre el contenido y la interpretación final de la fotografía. 

La operación de enfoque está desvinculado del encuadre, es decir, una cosa es lo que se encuadra y otra muy distinta es lo que se enfoca dentro del encuadre. 

El fotógrafo decide primero el encuadre y después enfoca aquello que te parece más conveniente, lo cual no ha de coincidir forzosamente con el centro del encuadre. 

Dejar nítida sólo una parte de la imagen, mientras el resto queda desenfocado, es una buena fórmula para destacar el centro de interés. Esta opción se llama enfoque selectivo. 

Destacar, acentuar determinados aspectos o cualidades del motivo y transmitir emociones son las metas que se han de conseguir. Éstas son, en definitiva, las diferencias que determinan que una fotografía sea, además de correcta, interesante. 

Para mejorar resultados, el fotógrafo debe educar su manera de mirar el entorno e incorporar a sus reflejos la mirada selectiva e instintiva ante cualquier situación. 

Un buen ejercicio para conseguirlo es mirar repetidamente por el visor de la cámara y analizar lo que se ve a través de él con ojos críticos, como serán los del observador de la fotografía. 

En esta imagen la línea de fuerza va desde el césped (esquina superior izquierda) hasta la esquina contraria. 

Líneas de fuerzas 

Las líneas de fuerza, tensión o dominantes son las líneas que nos produce el movimiento visual, el dinamismo de la obra y la velocidad de acción en una composición. Permiten guiar la dirección de la mirada a través de caminos definidos en la imagen y hacen que ésta fluya aportándole dinamismo, volumen, profundidad y posición. Dentro de una composición marcada a través de líneas o en parte a ellas, permite encontrar una línea predominante que guía con más fuerza hacia el centro de interés.

Podemos usar diferentes líneas: 

Líneas verticales: dirigen la mirada de arriba abajo o de abajo arriba. Se asocian a crecimiento, fuerza, rigidez y altura, ya que suelen escapar a nuestro ángulo de visión habitual. Por ejemplo, cuando admiras líneas verticales muy pronunciadas como las de un rascacielos, un árbol o cualquier elemento vertical, lo recorres verticalmente. Si se compone las líneas verticales en un encuadre horizontal o vertical obtendrás resultados diferentes. Si lo haces en vertical, el encuadre acompañará a las líneas, por lo que el efecto de las mismas se acentuará aún más. Si lo haces en horizontal, compensarán la fuerza de las líneas verticales con el formato horizontal. 

Líneas horizontales: como su nombre tiene la posición de, además indica la dirección habitual de lectura ( al menos en occidente ). Las líneas horizontales se asocian a la tranquilidad, paz y quietud. Puedes usarlas como elemento formal en sí mismo ( por ejemplo la imagen de unos escalones, con muchas líneas horizontales repetidas) o para dividir y organizar tu imagen a partir de ellas.. La línea de horizonte a parte de transmitir quietud y tranquilidad se utiliza para dividir los planos de la composición.

Líneas diagonales: son líneas con mucha tensión, tienen mucha fuerza visual y crean perspectivas muy interesantes. Suelen ser más atractivas en composición, porque rompen por completo los esquemas habituales y las hace resaltar más que al resto. 

Líneas curvas: se asocian al movimiento, son fluidas, suaves, sensuales y elegantes, y te permiten deslizar la mirada más lentamente por la imagen que las líneas rectas. Podríamos decir que las líneas rectas te llevan a destino de forma rápida o incluso brusca, mientras que las curvas te invitan a pasear siguiendo su forma a través del encuadre. Dentro de las líneas curvas, destaca la curva en “S” por ejemplo la que genera un río serpenteando a través de unas montañas, o una carretera de montaña. 

Combinación de líneas: en esta se puede combinar todas las líneas mencionadas para obtener puntos y sensaciones diferentes.

Punto de fuga: otro aspecto a tener en cuenta a la hora de componer con líneas es el punto de fuga. El punto de fuga es el punto en el cual confluyen las proyecciones de todas las rectas paralelas a una cierta dirección en el espacio, pero que no son paralelas al plano de la proyección. de forma más sencilla el punto de fuga, es aquel lugar donde las rectas paralelas se juntan de acuerdo a la perspectiva. Para enfatizar los puntos de fuga de una composición se puede usar las líneas convergentes, que no son más que dos líneas paralelas que se cruzan en el espacio debido al efecto de la distancia. 

Existen ciertos factores que influyen en la dirección de las fuerzas visuales: - La dirección izquierda-derecha de lectura de la imagen. 

- Atracción del peso de los elementos vecinos. 

- Atracción de los ejes longitudinal y transversal de los esqueletos estructurales de las figuras. - Direcciones de mirada de los sujetos representados. 

En esta imagen la línea de fuerza va en el recorrido que tiene la espada láser, ya que sirve para representar un símbolo de esa película.

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